Así é como comeza a reportaxe de Alberto Manguel en El País a pasada semana. Un interesante diálogo onde o mestre da literatura reflexiona sobre o que son os bos libros, e o que non:

Me doy cuenta ahora de que las dos definiciones previas de libros buenos -libros que el trascurrir de los siglos deja en nuestras bibliotecas y que allí permanecen, y libros que se agolpan en las tiendas gracias a un vendaval mediático, y que desaparecen casi inmediatamente- adolecen de un destino numérico. Son porque muchos han querido que sean para la eternidad, o para un verano. La tercera definición que propongo es más severa, menos popular, más discriminatoria. Sin referirnos a la autoridad y juicios de los lectores que nos han precedido, y haciendo oídos sordos a las voces que anuncian un cuarto de hora de fama para algún título nuevo, a veces, a solas con un libro, descubrimos que ha sido escrito para nosotros.

 

¿E tí, cal foi o último bo libro que liches?